-Tú crees que soy una mierda.
-No es cierto.
-Chingate Agnes, tú crees que todos son una mierda, porque tú eres una mierda.
-También yo soy una mierda Victorio.
-Tenemos 16 años, ¿cómo podemos estar haciendo esto Agnes?
-No te preocupes, cuando seas un profesionista maduro de clase media, con un carro aspiracional y tomes multavinicos, pensarás que esto es una estupidez, lo tomarás como parte de nuestra adolescencia.
-Invocar al demonio es cosa seria Agnes.
-No invocamos al demonio Victorio ¿cuántas veces tengo que explicartelo? Es sólo un Diablo, no sé que resulte.
-Es lo mismo Agnes, con eso no se juega.
-Bueno, eso no significa que sea una mierda, soy egoísta porque fastidio tu sana moral religiosa, estás preocupado porque tus ojos te delatará hoy cuando cenes con tus padres y te pidan hacer la oración, agradeciéndo a Dios los sagrados alimentos. Debes controlarte Victorio, no es de hombres hacer escenas durante las comidas.
-No mames, ni siquiera había pensado en eso.
-Olvidalo, cuando tengas el problema enfrente, improvisa, si lo piensas y lo actuas demasiado, te sale sobrecargado y no somos la Matrix para cagarla a cada rato.
-No mames, si se va a dar cuenta mi mamá.
-¡No se va a dar cuenta tu madre, le importan más sus novelas qué tu Victorio, y le importa más que traigas los calsetines limpios, que no se da cuenta que ya se te ven rasgos homosexuales!
-¡Que no soy homosexual, a la verga contigo!
-Bueno, no, relajate, hoy eres bien machín, un prototipo de hombre, un pinche macho alfa ¡chinga!
-Tampoco exageres puta.
-Ok puta
-¡No mames!
-Pues no me digas puta imbécil.
-Pues no me digas homosexual.
-Ok, si quieres dime puta.
-Bueno, apurate que tengo que llegar temprano a casa.
-No, momento esto de invocar al diablo, es cosa sería, pero fijate que tenemos un problema técnico, no tenemos el soporte necesario, olvide comprar los cominos.
-¿Cominos? ¿Para qué?
-No lo sé.
-¿No lo sabes? ¿Dónde dice?
-¿Dice qué?
-Que necesitamos cominos.
-En ningún lado.
-¿Entonces cómo sabes que los necesitamos?
-Lo sé Victorio y ya.
-¡Agnes, me estás inventando otra de tus mamadas! Puta madre Agnes, realmente necesitas afecto.
-Por eso estoy invocando al diablo, porque necesito afecto, o ¿qué prefieres, un psicologo?
-No, no… para nada. Olvidalo, vamos a tomarnos una cerveza.
-¿Una cerveza? Jajaja
-Para todo hay una vez, y festejasremos con cerveza, que es tu primera cerveza.
-Perfecto ¿me voy a emborrachar?
-Depende, si le hechas ganas, que no sea como tus posesiones estás rídiculas.
-No soy posesiones. Bueno, las cheves.
-Vamos
Victorio y Agnes, eran amigos desde el Garden, así era como sus madres llamaban al ridiculo parvovirus en el que los cuatro se conocieron.
Victorio y Agnes tuvieron sus primeros conocimientos sexuales observando como los perros se apareaban en el parque, cuando sus madres histericas hablaban de un feminismo, después reprochable por Agnes de por vida.
A la edad de 8 años Agnes y Victorio observaron a dos perros machos en rituales sexuales, los dos se sorprendieron pero no dijeron nada, hasta después de un buen rato que notaron que jamás se “pegarían”, entonces Agnes comentó:
“Tú eres como esos perros, no te gustan las perras, y toda la vida vas a ser infeliz”
Victorio cuestionó su pregunta con un simple ¿Por qué? A lo que Agnes contestó:
“Pues nunca vas a poder quedarte pegado, y no vas a tener perritos”.
Y en su primera borrachera, Agnes reiteradamente le manifestaba sus conclusiones sexuales respecto a él. No era la primera vez que Agnes se quedaba en panties y sostén, Victorio igual se desvistió, dejando solo los calzones y las calcetas.
Agnes bailaba como loca, reía y gritaba ¡estoy mareada, esto me gusta!
Victorio se levantó de la cama y bailó con Agnes, la abrazo, la cargo y cantaban, la beso en la boca y le gritaba ¡no soy homosexual!
Agnes al terminar la canción, le dijo:
-Claro que si, no podemos pegarnos.
-Claro que podemos, hagamoslo.
Victorio estaba molesto y era capaz de desvirgar a Agnes, era un trato justo, ella lo obligaba a invocar al diablo, entonces tendría que hacer ciertas pruebas que su moralidad requería para reafirmar su machismo Alfa.
-Ok, hagamoslo, pero vamos por más cervezas, para festejar también nuestra desvirginidad.
-¿Desvirginidad? Que mamadas dices.
-Ah no mames, no me digas que tu ya cogiste… Nel, también es tu primera vez.
Agnes estaba temerosa, pero era una mujer de honor y sabía que si era capaz de señalar a un hombre homosexual, tenía la obligación de comprobar sus argumentos. Camino a la tienda los dos iban callados, cada quien pensando en que harían algo que no desesaban, ninguno de los dos sabía que hacer, pero lo harían.
Y después de 12 latas de cervezas, Victorio se volvió a desvertir y la llamo a la cama, esta vez estaba totalmente desnudo y con una buena erección.
Agnes se desvistió quedandose en ropa interior y le preguntó ¿arriba o abajo?
-¿Arriba o abajo qué Agnes?
-Tú eres el perro que va arriba, o el perro que va abajo.
-Como quieras, subete para que me dejes agarrarte las nalgas y las tetas.
-¡Ya lo ves, lo sabía eres puto! Quieres que yo sea el perro que fornique, ahuevo, soy una maestra en esto de la psicología de maricas.
-Estas bien pendeja Agnes.
-Bueno, entonces termino de desvestirme y voy.
-Pues ya te tardaste mamacita.
-No me mamacees puto, tratame con más respeto que soy tu amiga, no tu wila.
-Ok, apurate amiga.
-Bien, deja pongo música ¿no quieres que te baile?
-Hay no mames Agnes que me vas a bailar si estas bien flaca como palo de escoba, no mames, bailame cuando tengas un chingo de carne.
-¿Cuándo tenga hijos y esté gorda?
-No, después de que te coja te va a crecer todo, eso pasa con las mujeres ya manoseadas, ya ven ¡chinga!
-Es que, quiero vomitar.
-Oh que la chingada.
Agnes se acerco a Victorio concentrandose en lo que hacía, intentaban besarse, pero cada beso les ocasionaba una contracción estomacal, Victorio abrió la ventana “para poder respirar bien”, gran error.
Victorio vomitó en la cama y Agnes con previas nauseas y la sensación nueva del asco, alcanzó a llegar hasta el lavabo, lloraba mientras vomitaba, la sensación física era tan desagradable como la mental. Le pedía ayuda a Victorio, pero este ya estaba inconsciente abrazando su vomito. Agnes lloraba mientras se sacaba de la nariz los residuos de las hot dogs que se había comido horas antes. Se bañó y cuando salió pateó a Victorio para que lavara sus cobijas.
Victorio jamás despertó.
Agnes tomó el telefono y llamó a la casa de Victorio:
-Si, señora, habla Agnes ¿puede venir por Victorio y por mis cobijas sucias?, Si, es que Victorio y yo nos emborrachamos, pero su hijo no tuvo la decencia de vomitar en el escusado y mi cama esta sucia y Victorio tumbado como burro muerto en la federal, señora, eso es grave porque mi madre esta a punto de llegar y no puede ver a Victorio en ese estado inconveniente porque, nosotros le tenemos un gran respeto a su familia…
La madre de Victorio colgó con un “chinga tu madre” en su interior, Agnes siempre le había desagradado, pero tenía la mentalidad de “no prohíbirle nada a su hijo”, y fue por Victorio.
Al día siguiente en la escuela Victorio se topo con Agnes.
-Eres una puta, culera.
-¿Por?
-No mames, toma tus pinches sabanas y cobijas, si nada más por eso lo hiciste, no porque fuera a llegar tu madre, o lo que pensara de ti, a ti te vale verga lo que la gente piense.
-Pues si chinga pero ¿qué? ¿querías que lavara yo tus miados?
-No me mie pendeja.
-Claro que si, pero como soy buena amiga, eso no se lo dije a tu madre.
-Buena amiga…
Y Victorio dejo de hablar con Agnes 7 meses, tiempo que Agnes sufrió en silencio y secreto, pero se mantuvo firme, hasta que Victorio la perdonó, y ese día se volvieron a emborrachar, pero antes prepararon botes con bolsas de plastico, dobles, para no volver a tener inconvenientes de personalidad, según Agnes.