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lunes 7 de noviembre de 2011

2.- “M”. La llamada de Agnes.


Todo un maldito caos maniaco, el vomito sobreviene en una mala erección, me limpio las piernas antes de levantarme al baño, las sabanas están pulcramente  marcadas con el ácido de mi estomago, la cuestión vulgar de eliminar esa sustancia hedionda se apodera en forma de flojera de mi cuerpo y de mi mente, es una anomalía de mi vida, toda esa forma de vida, regida en un status de supuestos derechos y obligaciones familiares,  claro, creada por la tirana de  Madre. Será mejor desecharlas, no tengo animo para lavar, no he lavado ni mis calzones hechos trizas en mucho tiempo.
Dos rebanadas de pan, ungidas con miel, el volumen es el indicado, no mucho para que no empalagué y no poco para que no se apacigüen mis lombrices.  No escucho las noticias, imágenes desastrosas, la violencia me hipnotiza.
 Antes de bañarme busco el número de mi padre, pero me arrepiento, sobreviviré  con poco dinero, madre me tiene castigado, blabla, blabla, que si me he convertido en una mierda, que si no pienso hacer nada en la vida, que si no me importa mi apariencia, que ya la tengo hasta la madre con mi música, que si esa novia mía, que me quita el tiempo. ¿Qué pedo tiene con Agnes? Si Agnes es una perrita dulzura.

Se podrá pensar que soy egoísta por abandonar  todo... Si, soy egoísta, sólo deseo masturbarme con la imagen de ella pellizcándose los brazos, lamiendo mi vomito, engulléndose mi verga como si se lavara los dientes con ella, claro sin morderla, su bella imagen natural y por si sola me da escalofríos, putrefacta me insita más.
La ducha  me ocasiono una reacción... de malestar, la cama apesta, yo estoy limpio. Los trastes sucios, Madre dijo que jamás los lavaría sintiéndose orgullosa de la putrefacción hogareña, con ello cree que me educa y que yo por ende, tomaría la iniciativa de limpiar la cocina, pero que equivocada esta Madre, larvas crecen en mi hogar por  mi decidía (palabras maternas), se han acabado las servilletas de papel, tendré que servir mis alimentos en mi mano, me parece romántico, pero mi madre no nota esas sutilezas poéticas de mí.

Ring Ring Ring (sonido del teléfono)
- Aló
- Agnes aquí, “M” del otro lado.
- Preciosa
-Te he despertado
- No, los tacos que nos tragamos anoche me han hecho daño
- Ya no soy virgen
- ¿Ya no eres virgen?
- Bueno quieres que te platique ¿o no?
- Si
- Anoche tuve una visión, me masturbe tanto que rompí mi himen, luego, hoy en la mañana me metí una zanahoria, luego un desarmador, pero no me gustó, oye la zanahoria está fría. Me puse mermelada y no me gustó. Ojala me hubieras lamido.
- mmm...
- ¿no te da gusto?
- si
- ¡dime algo carajo!
- Es que estoy comiendo... Bueno ¿cuàndo te meto la verga?
- hoy si quieres, pero ya no quiero que andemos.
- esta bien
- ¿Cómo que esta bien? ¿que no te importo? vale madres
- vienes hoy a las cinco, mi mamá regresa hasta en la noche.