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viernes 4 de noviembre de 2011

1.- Agnes Milk.


Dios me aviso que me abandona.


Noche de mis 17.

Mi madre gimió gran parte de la noche aunque no fue por eso que no pude conciliar mis abundantes pesadillas, soy una chica extraña, me gustan as pesadillas. Como a todos me aterran y me late el corazón con ímpetus canallas. Intenté orar pero el mal olor distraía mi fe, a leche pudriéndose en el buró no me dejaba balbucear mis aves marías.  El panorama era confuso, era la imagen de Dios creada por mi catequista,  mancillada por las voluptuosidades de mi edad, mi madre quejándose, mi Dios empañado, mis pezones erectos, el ruido una fiesta de sábado de noche,  y yo vivo a un ado, olor a tabaco,  mañana no despertaré hasta que los huesos me duelan.
Finalmente decido acabar con este dolor.

Dios no vendrá.
Dios no quiere que duerma.

Tirate me dijó una voz...  ¡penetrate, duelete!.

Y entonces, olí  la profundidad de mi vagina bifurcada por el amor con un letrero maternal "entrégate a un hombre decente, que te ame" por otro lado una suave voz que dice: rómpelo, tus uñitas con esmalte y adornos de  arañitas  lo desean...

Día siguiente

El aviso del abandono de Dios sobre el colchón, enloquecedor, fascinante, revolví tanto las mantas que las sabanas blancas cayeron, la felicidad se escucha por el radio, el locutor pregunta sobre la bondad de los ombligos, convoca a chicas de bellos ombligos a comentar sus experiencias sublimes con dedos ajenos en su abdomen, mi mano esta en mi torso, aún sigo sorprendida, y ya no soy virgen, esculque tanto con mis dedos, que también toqué mis pecaminosos y cochinos pensamientos, que emanaron en mi razón palabras nunca imaginadas, recuerdo la voz...
Lo que pareciera me indicara, fueran los ritos y la recompensa prometida, río de felicidad, tomo una cinta carmesí y la amarro en mi cintura, quisiera que mi madre me viera, es mi forma de ironizarme de ella. Aun no me atrevo a estar con un hombre pero ¡ya virgen no soy! tengo ganas de untarme mermelada en las piernas, no bañarme, caminar hasta la escuela escuchando esa canción de los conejitos...  Celebrando la majestuosidad de las columnas de mi lujuria, estoy orgullosa de mi, pero no tengo con quien compartirlo. Quiero  llegar a clase, ser la primera frente a mi profesor de filosofía y excitarme abriendo un poco las piernas, no creo que me repruebe por eso. Yo creo que incuso se sentirá mal porque no lo miraré jamás, solo le dejaré ver mis muslos. Podrá verlos todas las veces que quiera porque yo fingiré bien que no me doy cuenta. Tengo ganas de bailar, me encorvo un poco y abro los brazos, es ridícula tanta disciplina cuando bailo, de hoy en adelante pensaré como una profesional, si no puedo ser bailarina, seré solo una profesional. Esto de masturbarme me sale muy bien. Estoy feliz, soy buena en algo en la vida.


1 comentarios.:

EleKtroPeT dijo...

caminando desolado por las callejuelas del centro historico me disponia a tirarme, dejarme ir entre la multitud de Madero, poder bailar,flotar por entre ellos, el aire, el polvo, mis hojos, lloro no veo, no te encuentro, donde estas?