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martes 26 de julio de 2011

8:30 antes del meridiano.

La baba me escurre hasta la axila. El dominio de mi cuerpo lo tiene mi pereza bien conservado en sueños con efebos fantásticos de dotes  artísticas.
Le grito a mi nodriza, le grito a mi nana. Nadie viene. Las sábanas están rotas y reconozco mi ignorancia ante estos echos. No sé porque le grito a mi nodriza y a mi nana, si vivo en el vació de mi respiración.
Toco mis muslos y un rastro de sustancia fosilizada me obliga a recordar. No debería estar sola.
¿Dónde está Marine?
¿Ivie?
¿Eran reales o sólo eran mi Banda de Rock en mi consola de videojuegos?
Un flash ridículo pretende capturar mi sonrisa, he aquí Ivie con su voz grotesca pidiendo lumbre para su artefacto incendiario.
-Marine salió muy temprano a buscar comida. ¿Jamás comes algo Cherry?
Los ojos de Ivie tienen una penumbra particular, no me sorprende francamente que a su edad ande sola por las noches, no es un arte contemporáneo que  las madres abandonen a sus hijos por amantes matutinos de todos los días. La lujuria no es una excepción de la juventud, y el amor no es exclusivo para los estúpidos. Yo igual me hubiera desecho de Ivie hace mucho tiempo. No es tonto, tiene una aguda perspicacia pero Ivie no es funcional, me parece que depende mucho de Marine.
Marine es la doncella de los sueños húmedos de Ivie. Y es la que le proporciona masturbaciones cotidianas que no le llegan al precio a sus sueños. Pero Ivie es pusilánime y siempre se conforma.
Esto lo he visto con mis ojos de gato.
Ivie me hace una decena de preguntas, con monosílabos respondo y aunque inconforme, su educación le dicta no insistir.
Marine regresa y me pregunta por cuarta ocasión por Milk.
Niego con la cabeza, pero esta furiosa.
En el baño busco el alcohol de 96 grados. Froto un tanto en mi cráneo. Me duele la cabeza. Tengo agujeros en el estomago, tengo dermatitis. Todo arde.
Ivie me pregunta si soy hermafrodita. Yo solo le contesto que el día de hoy soy una puta lesbiana con dudas aspiracionales... que si tengo un pene hoy lo ocultaré.
Marine rió y dijo "si eres hermafrodita podríamos hacer el amor los tres, pero dudo que tengas la cabeza para complacer a un hombre y a una mujer al mismo tiempo".
Obvio que Marine se burlaba de mi, porque ni soy hermafrodita, ni soy lesbiana, ni se si un hermafrodita puede tener una erección y un orgasmo vaginal al mismo tiempo... no lo sé.
Empieza a salir el sol y con tristeza me doy cuenta que tampoco soy un vampiro.  Pero es delicioso exagerar y golpear gatos por la noche. Yo no amo gatos, yo los golpeo.
Quizá le pregunte a Marine por su búsqueda...  soy traidora por condición y propia voluntad.
¿Qué quieres saber de Milk?

2 comentarios.:

la MaLquEridA dijo...

Tus textos son tan extraños que me dejas sin palabras para decirte que me gustan esos laberintos de letras en los que me meto para intentar entenderte.

Zael dijo...

Como siempre excelso...psicografías rústicas que logran captar lo mas profundo de una perversa y demencial alma. Un abrazo. ΣχΩ